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¿Qué es hablar al corazón en el contexto de la iglesia? Cuando hablamos al corazón humano no lo hacemos solo dirigiéndonos a sus sentimientos sino a la totalidad de la persona. Hablar al corazón es hablar desde la experiencia. Es mostrar con algo real y práctico lo que el mensaje representa en nuestra vida y lo que puede suceder si dejamos que Dios la cambie. Hablar al corazón es mirar con nuevos ojos la información que recibimos para convertirla en algo útil. Cuando hablamos al corazón revelamos la relación del mensaje de Dios con la vida que nos toca vivir. El corazón es considerado como la fuente de todo lo que la persona es y hace. Cuando hablamos al corazón ponemos los cimientos para el cambio y para lo que una persona hará en su vida. Antoine de Saint-Exupéry afirmó en El principito: «Es con el corazón que vemos lo verdadero; las cosas esenciales son invisibles para el ojo». A veces los líderes y pastores olvidamos que, si bien es importante la razón, la información y la lógica, lo más importante es el corazón. El corazón es imprescindible para la vida. Un proverbio libanés reza: «Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón». Aun los escépticos, como Leon Tolstoi, reconocen el valor de escuchar al corazón. Él confesó: «La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón». El corazón no es un músculo atrofiado por la grasa y el colesterol, sino un lugar de emociones que nos mueven a ser mejores o peores. Por eso, en toda la Biblia vemos continuas referencias a los que endurecen su corazón. Del corazón sale así lo malo como lo bueno. Salomón pensaba que lo más hermoso, lo esencial, sale del corazón: «Por encima de toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida». El corazón es importante no solo para vivir, sino para vivir diferente. El corazón está relacionado con nuestro comportamiento. Jesús lo expresó así: «Tal y como piensa el hombre en su corazón, así es él».
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Apr 25, 2008
3:42 PM
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