No sé porqué entro, porque al instante debo de volver, a ver, a presionar mis dedos con mis palmas.Y no es solo pretension, es incapacidad.No volteo si no debo, no deseo seguir envuelta en una vez que promete olvidar las demás.Justo o no, encuentro motivos para creer que la línea de abajo no sirve,es la más grande que me mira, pero no es nada si la pienso y la sumerjo entre las demás.Las demás agradan entre ellas. Coquetean al intento de ser el fin.La meta es no confundirse con sus antítesis.Ellas me crean.Yo juguete intenso les debo y confío.Pero eso no es de siempre.A veces cuenta más el camino que permite la fuga.Entonces domina la hostilidad de las piedras.Como cuando se duerme o se come.No queda más. Entonces, no quedan los viejos cuentos para olvidar que el pedido hace ruido.