Siniestra profundidad ocular frente a mi tensa expectativa, los ojos del infierno me atraviesan sin piedad desgarran mi ser racional, tiemblan mis manos calcinadas por la baraja convertida en roja braza. Muerdo profundo mis labios en busca del aire fresco y ventilar mis pulmones que gritan para no morir; abro la partida apuesto mi alma con mano ensangrentada sobre el verde paño. De los oscuros rincones felinos espectadores acechan, apuestan su mal aliento al supuesto ganador. -7 de corazón negro... Lucifer pierde, dice una voz; aspiro la madrugada, y...sigo haciendo el amor