Cada noche antes de dormir
tú te adueñas de mi mente,
y no puedo ni un segundo
exhumarte de mi locura.
Cierro mis ojos y ahí vives;
no te mudas de mi ilusión.
Le llega el tiempo de soñar
a mis sueños con esperanza;
y veo tu figura junto a mí,
con gran ternura te aprecio.
Y rozo mis dedos en tu piel.
Tu cabello es ahora solaz.
Tus ojos y mirada, matan.
Y no olvido esos labios,
bendito aire que los toca.
Sin embargo, algo me falta,
lo que te hace ser perfecta
y por lo que sigo soñando,
¿sabes qué es?, ¡eres tu misma!,
esa mujer capaz de amar
y sin temor a que la amen.
Ahora acercas tu mano,
y tomas la mía con un beso…
Pero momento, ¡algo pasa!,
todo se está terminando;
se han consumido mis sueños
y vuelvo de nuevo a vivir
y tú, continuas en mi mente.
Me duele no estar contigo
a pesar de estar cercana…
Pero seguiré esperando,
esperando ese momento
en el que veas en mí, niña,
ese gran amor que te tengo.
Falsa o verdadera, no sé,
vive en mí, la esperanza.