Lo material, el cuerpo, la belleza, la inteligencia, la riqueza, el poder y la salud es TODO ES PRESTADO para cumplir una tarea en esta vida. No podemos llevarnos nada de esto al morir. El Dios que nos lo a permitido tener nos lo puede quitar o alterar en el transcurso de nuestra existencia. En este momento hay miles de personas inválidas, huérfanas, o en la misma miseria, quisieran tener un poco de lo que tenemos.
Solo lo espiritual le da un valor trascendente a nuestras vidas. Si damos Amor en todas sus manifestaciones, tal como perdonar, tener caridad, ser bondadoso, NO APEGARSE a las personas que queremos ni a las cosas materiales, no ser arrogante, no humillar, no abusar del poder ni del dinero , no renegar, evitar la ira y el rencor.
Comenzaremos a encontrar la verdadera felicidad sólo cuando decidamos buscar dentro de nosotros mismos, en nuestro interior, cuando entendamos que el mal que nos afecta no es el que creemos que nos hacen otras personas, sino el que nos hacemos nosotros mismos.