No solo somos complejos también somos únicos… somos el único animal pensante, tan único que puede sonreír, tan único que puede hablar y razonar lo que dice aunque esto todavía está en tela de duda, tan único que mira el sexo no como un instinto de preservación sino que lo mira como diversión o placer. El único que puede responder a sus más grandes interrogantes, el único que puede sentir un mundo de emociones.
El ser humano tiene un conocimiento ilimitado, así ha sido descrito; o bien puede ser limitado, todo depende hasta donde llegue su entendimiento. Ya sea por un proceso evolutivo o simplemente por necesidad, como criatura siempre busca su bienestar.
En lo relativo, en lo intenso, en el sentir, el ser humano se parece entre sí, siempre esta en continuas disputas internas, no sabe porqué siente, sólo sabe que siente y al cuestionar, ¿Por qué?, ¿Cómo?, entra en conflicto. Bueno ya que estamos en esto, centrémonos en dos emociones que a mi forma de verlo, encapsulan a las demás. El amor y el odio.
Unos dirían que estos van de la mano, que uno no existe sin el otro, ¿Será esto cierto?, como puede ser posible que estos dos sentimientos se puedan reflejar ante una misma situación, persona, lugar o recuerdo.
La reacción y comportamiento ante la vida, puedes amar el mundo sin embargo odiar la imperfección que en este se presente como el blanco y negro de la realidad, amar la soledad, la paz que trae ese momento de reflexión pero odiar el silencio que en esta se expande, puedes amar el hecho de la individualidad sin embargo odiar aquellos egocentristas que se proclaman únicos; te gusta el reto y amas la determinación pero alguien una vez dijo que no es necesario tomar el camino más recto sino el que más convenga para evitar la terquedad, la cual odias.
Ahora enfoquemos esto en relaciones, puedes amar que sea honesto pero odias que te lastime con la misma, esto me trae a la memoria que en historias de dos, conviene mentir que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor. Amas el hecho de amarlo y esto es como amar el hecho de estar enamorado, no tanto a la persona y si es tu caso, reflexiona, prosigamos puedes odiar el hecho de amar, cuando los miedos, terceros o las adversidades se interponen. En otro caso no muy apartado puedes amar el hecho de odiar a tu enemigo.
El amor y el odio, sentimientos que se entrecruzan, analizando el amor este te trae felicidad, paz, calidez en el corazón, ternura, como también puede traer amargura y desesperación. Y el odio, te envenena, te llena de ira, te mata, da tristeza, soledad, un sentimiento de realización que termina en vació, puede ser considerado como un mal necesario.
PAOLA GRISOLIA
hipolita