Tengo un amigo que está por empezar un curso de seleccionador de semillas. Me puse a pensar en la importancia que le da la gente de campo a la calidad de la semilla que siembra.
Aquí en la zona donde vivo hay grandes extensiones de cultivos cerealeros, y cuando uno va por las rutas puede ver las grandes cosechadoras con sus potentes luces cosechando toda la noche y todo el día.
Ahora por más que se cosechen grandes extensiones, si la semilla no era buena, el rendimiento se nota, la multiplicación no es la óptima y los sembradores no están satisfechos con su cosecha.
Muchas veces creo nos sucede lo mismo con la semilla del evangelio.
Es que no está preparada para dar el mejor rendimiento?
Claro que sí!
La buena semilla produce buenos frutos.
Lamentablemente como dice la parábola del sembrador los suelos no siempre son los aptos, pero mi preocupación en este momento es si la semilla que predicamos no ha sido desvirtuada.
El manipuleo genético provoca grandes rindes, pero la esencia de la semilla trae trastornos comprobados científicamente, por eso se preocupan tanto las empresas de alimentos en aclarar que los alimentos no están elaborados con semillas transgénicas.
¿Estaremos manipulando la semilla del Evangelio a nuestro propio interés?
Esto es una preocupación que deberíamos todos analizar.
Más allá del suelo que reciba nuestra semilla....
Tu semilla, es la del verdadero Evangelio?