
"La soledad es una ingrata a la que se le va agarrando el gusto, con un alto riesgo de parar completamente enamorado de ella; la soledad es un hotel que no es de nadie, una cama que no es mía, es despertarme a las 3 de la mañana y no saber donde está el baño, la soledad soy yo; la soledad es la gota de agua en la llave del baño que dejaste prendida y que no quieres apagar por no sentirte solo; la soledad es como un suplicio ingenioso de la naturaleza que hace que nos encontremos con nosotros mismos para poder valorar a los demás; la soledad es un espejo que no miente; la soledad es ese monton de sonidos que no escucha nadie pero que hacen demasiado ruido; la soledad soy yo en compañía del pasado; la soledad es un beso que se desperdicia en la almohada, es ver la sombra y la silueta de alguien que ya no está; la soledad es una malvada insoportable y maravillosa, que me gusta, no se bien por que; la soledad es entender por fin que no hay mejor compañia que la soledad; la soledad es velorio de un día que se fué, es dejar de estar haciendo nada, prepararte, vestirte, abrir la puerta, salir, para seguir haciendo lo mismo; la soledad es la compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos, la del camino, la búsqueda; la soledad..."
Ricardo Arjona